Uruguayo. Marcador de punta. De Rosario Central (1966-78, 487 partidos, 10 goles), Vélez (1978-80, 78 partidos) y Gimnasia LP (1981, 28 partidos, en Primera B). Jugó 565 partidos, 10 goles en la máxima categoría del fútbol argentino.
González había llegado en el 66’ de Racing de Montevideo. Debutó en Rosario Central como 3, pero un técnico lo cambió de punta. Se puso la camiseta número 4 y no abandonó el puesto hasta su pase a Vélez, diez años después. Con Central fue campeón en 1971 y 1973.
La alegría más grande de su vida es el centro que tiró para la palomita de Poy.
A los 34 años se fue a Liniers, donde también cumplió buenas actuaciones y mantuvo la titularidad. Fue subcampeón con Vélez en 1979.
Al año siguiente Vélez llegó a las semifinales de la Copa Libertadores. En esa Copa, el conjunto de Liniers intervino en el grupo 1 con River y con equipos peruanos. Frente a los Millonarios se recuerda un artero codazo de Daniel Passarella, entonces jugador, que le rompió la nariz al pobre uruguayo.
En 1981 pasó a Gimnasia, cuando este estaba en la segunda categoría.
Retirado, se radicó en la Argentina, donde tuvo la pérdida de su matrimonio, la decadencia de su vida y siendo joven aún, falleció en la miseria y olvidado.
Es el jugador de más partidos en la Primera del Canalla y el extranjero con más encuentros disputados en la Argentina.
Ídolo de Rosario Central y querido por los de Vélez.