Venezolano. Delantero de Unión de Santa Fe (1998-99 y 2001). Jugó 63 partidos, 10 goles.
Se inició en Mineros de Guayana en 1995 y dos años después continuó su carrera por Rayo Vallecano. Tras jugar una temporada en el conjunto español, Noriega fue incorporado a Uníon, donde hizo dupla con Rubén Darío Gigena, a quien conoció de su pasado en Rayo Vallecano. Los dos se afirmaron cuando Juan José López fue técnico del equipo tatengue (hacían casi todos los goles del equipo).
En 2000 se incorporó a préstamo en Sporting Cristal y al año siguiente regresó a Unión, sin marcar un solo tanto y por eso se fue del club.
Noriega continúo su carrera en varios equipos venezolanos, con el agregado que tuvo un paso por el fútbol colombiano, precisamente en Independiente de Medellín en la temporada 2002/03. En 2009 terminó su carrera en Llaneros.
Durante su carrera, Noriega fue convocado para el preolímpico Sub 23 y para las eliminatorias del Mundial 2002. En la mayor jugó en 38 juegos y sólo marcó 5 goles.
No sólo de sudamericanos se nutrió el fútbol argentino sino de jugadores de otros continentes de las procedencias más insólitas.
miércoles, 23 de mayo de 2012
jueves, 17 de mayo de 2012
Venancio Ariel Ramos
Uruguayo. Puntero izquierdo de Independiente (1987-88). Jugó 17 partidos, 1 gol.
Se inició en las inferiores de Peñarol, donde jugó junto con Mario Saralegui, Ruben Paz y Manolo Ancorena.
Su debut en la primera del equipo aurinegro llegó en 1978 y fue ese mismo año que obtuvo su primer campeonato. Después vinieron más: 1979, 1981 y 1982 siendo pieza fundamental en la conquista de cada uno de ellos.
En 1982 sería su año histórico y también para el club ya que conquistarían la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental en Tokio.
Con respecto a la primera copa, que Peñarol definió el título ante Cobreloa, fue Venancio quien tuvo el as bajo la manga cuando tomó el balón en el medio de la cancha por el sector derecho y fabricó el histórico gol de Morena que luego le permitió al aurinegro ganar la ansiada Copa Libertadores.
En 1983 fue traspasado al Racing de Lens de Francia, donde permaneció por un par de temporadas.
En 1987 pegó la vuelta a Sudamérica, pero no se dirigió a su país natal, sino que desembarcó en Argentina para ponerse la camiseta de Independiente. En el “Rojo” no tuvo un buen rendimiento en la única temporada en la que jugó en nuestro país. Por eso decidió retornar a Uruguay en 1989 para jugar en Racing, después continuó su carrera por Nacional, Defensor Sporting y en 1994 se retiró en El Tanque Sidley.
Durante su carrera integró varias selecciones juveniles y en la mayor participó en partidos de Eliminatorias y representó a su país en el Mundial de 1986 con el dorsal número "19".
Ramos, luego de abandonar el fútbol profesional, se dedicó al fútbol playa en su país, jugando primero y dirigiendo después a la selección uruguaya.
Se inició en las inferiores de Peñarol, donde jugó junto con Mario Saralegui, Ruben Paz y Manolo Ancorena.
Su debut en la primera del equipo aurinegro llegó en 1978 y fue ese mismo año que obtuvo su primer campeonato. Después vinieron más: 1979, 1981 y 1982 siendo pieza fundamental en la conquista de cada uno de ellos.
En 1982 sería su año histórico y también para el club ya que conquistarían la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental en Tokio.
Con respecto a la primera copa, que Peñarol definió el título ante Cobreloa, fue Venancio quien tuvo el as bajo la manga cuando tomó el balón en el medio de la cancha por el sector derecho y fabricó el histórico gol de Morena que luego le permitió al aurinegro ganar la ansiada Copa Libertadores.
En 1983 fue traspasado al Racing de Lens de Francia, donde permaneció por un par de temporadas.
En 1987 pegó la vuelta a Sudamérica, pero no se dirigió a su país natal, sino que desembarcó en Argentina para ponerse la camiseta de Independiente. En el “Rojo” no tuvo un buen rendimiento en la única temporada en la que jugó en nuestro país. Por eso decidió retornar a Uruguay en 1989 para jugar en Racing, después continuó su carrera por Nacional, Defensor Sporting y en 1994 se retiró en El Tanque Sidley.
Durante su carrera integró varias selecciones juveniles y en la mayor participó en partidos de Eliminatorias y representó a su país en el Mundial de 1986 con el dorsal número "19".
Ramos, luego de abandonar el fútbol profesional, se dedicó al fútbol playa en su país, jugando primero y dirigiendo después a la selección uruguaya.
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