jueves, 17 de diciembre de 2015

Santiago Silva

Uruguayo. Delantero de Newell’s (14 partidos, 4 goles en 2005), Gimnasia LP (36 partidos, 14 goles en 2006-07), Vélez (76 partidos, 33 goles en 2007-08 y 2010-11), Banfield (35 partidos, 22 goles en 2009), Boca (38 partidos, 13 goles en 2012-13), Lanús (53 partidos, 13 goles en 2013-15) y Arsenal (20 partidos, 7 goles en 2015). En total jugó 272 partidos y anotó 106 goles.

Su carrera futbolística a nivel profesional la comenzó en Central Español de la ciudad de Montevideo, donde debutó en 1998. Al año siguiente pasó a formar parte del plantel de River Plate, de la capital uruguaya, en el que se quedó alrededor de una temporada y media. A principios de 2001, el “Tanque” se unió a las filas de Defensor Sporting, club en el que perduró durante un año. De allí pegó el salto hacía Italia, tentado por el Chievo Verona. Su paso por este equipo fue efímero y decidió pegar la vuelta a América. El destino fue Brasil, donde se puso la camiseta del Corinthians. Su estadía duró seis meses y el restante semestre (del 2002) lo jugó en el Nacional de Montevideo.

En 2003, el “Pelado” se volvió a poner la casaca de River Plate, en el que perduró apenas seis meses porque la otra mitad del año la pasó en Energie Cottbus de Alemania. Luego continuó su periplo por Beira Mar de Portugal, durante la temporada 2004/05.

A mediados de 2005, desembarcó por primera vez en el fútbol argentino. Firmó para Newell’s, que lo anotó como refuerzo para Apertura de dicho año. No se pudo consolidar y una vez finalizado este torneo, regresó a su país para jugar medio año en el conjunto que lo vio nacer, Central Español.
En 2006 vino otra vez a la Argentina. Allí se puso la camiseta de Gimnasia LP durante la temporada 2006-2007. Fue incorporado para reemplazar en la delantera a otro compatriota: Gonzalo Vargas, quien había sido vendido. Al principio, el “Tanque” supo ganarse el cariño de la parcialidad tripera, pero debido a malos resultados, un día vivió un desenlace, con la barra de su propio club, que no le gustó y decidió marcharse a Vélez, donde fue dirigido por Ricardo La Volpe.

En su primer torneo con la casaca velezana fue el máximo goleador del conjunto, sin embargo al siguiente campeonato no le fue del todo bien, por lo que se alejó de la institución y pasó a préstamo a Banfield durante todo el 2009. En su primer torneo en el “Taladro”, anotó 9 goles, quedando así a solo cuatro del máximo artillero, José Sand. Su rendimiento fue bueno, pero al siguiente torneo le fue mucho mejor. Tuvo una gran actuación durante el Apertura 2009 anotando 14 goles que le dieron el primer torneo local al club, donde formó una excelente dupla de ataque con su coterráneo Sebastián Fernández.

El conjunto del sur no pudo hacer dueño de su pase, entonces, el Pelado debió regresar a Vélez. Tras vuelta a este club, se consagró como el goleador del campeonato con 11 anotaciones junto con Denis Stracqualursi y obtuvo el subcampeonato con su equipo.
El 2 de junio de 2011, en la semifinal de la Copa Libertadores 2011, contra Peñarol, falló un penal a los 76 minutos, con el cual hubiera logrado posiblemente la clasificación a la fase final. Silva se reivindicó de ese penal fallado definiendo de cabeza el primer gol frente a Huracán en el Clausura 2011, con el que consiguió su segundo campeonato personal en la Argentina y el primero con Vélez.
A mediados de ese año, el delantero continuó su carrera en la Fiorentina, club que pagó los 2.500.000 dólares de su cláusula de rescisión. El “Pelado” fue en busca de su revancha en Europa, mientras que los popes del club velezano se manifestaron disconformes la decisión adoptada por el jugador, pero lo comprendieron.
El 11 de septiembre, el uruguayo debutó con la camiseta violeta ante el Bologna. Entró en el minuto 80 en la victoria de su equipo 2-0, aunque sin convertir. El 4 de diciembre marcó su primer y único gol en el club italiano desde el punto del penal en la victoria 3 a 0 de su equipo ante la Roma. Su sequía goleadora en Italia, hizo replantear a Silva en volver a Sudamérica, hecho que se concretaría en esa misma temporada, cuando Silva retornó a Argentina en 2012.
Tras una disputa entre Vélez y Boca por sus servicios, el segundo fue el que ganó la pulseada. En el xeneize jugó su primer partido frente al Zamora de Venezuela por la fase de grupos de la Copa Libertadores.
El 28 de febrero la AFA le permitió jugar el campeonato local y la Copa Argentina por la lesión de Nicolás Colazo, en una decisión polémica que causó la oposición de la dirigencia de Vélez.
Tras pasar 727 minutos de haber debutado con la camiseta xeneize, en la fecha 8 del Clausura 2012 consiguió su primer gol en Boca ante Estudiantes LP, partido que terminó 3-0 a favor de su equipo.
Luego hizo goles importantes en la Copa Libertadores, en la final de la Copa Argentina contra  Racing y anotó su nombre en el Superclásico, que ese año se disputó en el Monumental, marcando un penal y estableciendo el 1-2, el otro gol del empate lo anotaría Walter Erviti.
Con la llegada de Carlos Bianchi, la situación del delantero no cambió. El Virrey le asignó la camiseta número 9 y en un puñado de partidos Silva se mantuvo en la misma sintonía que durante el año pasado. Mucha lucha y choque, pero poco gol. 
En el segundo semestre de 2013, luego de idas y vueltas rescindió su contrato con Boca y fichó en Lanús, donde debutó con dos goles para la victoria 3 a 0 ante Belgrano. Volvió a marcar contra la Universidad de Chile por la Copa Sudamericana, anotando el primer tanto del partido. Por el mismo torneo le convirtió de nuevo a River en un partido clave para llegar a las semifinales del torneo internacional. Finalmente, a principios de diciembre se consagró campeón del torneo internacional, siendo un jugador clave en el conjunto del sur.
En marzo de 2015, el delantero se negó a concentrar e ir al banco de suplentes con Arsenal, por lo que fue sancionado por la dirigencia del Granate con una pena económica (30 días sin goce de sueldo). Finalmente arregló su desvinculación del club y a una semana de su salida se confirmó su incorporación a Arsenal, luego de que esta institución pidiera a la AFA la habilitación para incorporar a otro jugador. Esto se debió a la lesión que sufrió el defensor José San Román.

Su primer año en el conjunto Sarandí no fue de lo mejor, no estuvo muy de acuerdo con el sistema de juego de Ricardo Caruso Lombardi, su técnico, quien terminó marchándose del club.

martes, 3 de marzo de 2015

Arsenio Erico

Paraguayo. Centrodelantero. De Independiente (1934-46, 325 partidos, 293 goles) y Huracán (1947, 7 partidos). Jugó 332 partidos, 293 goles.

Su carrera comenzó en Nacional de Paraguay, donde debutó a los 16 años. Allí despertó la admiración de los hinchas paraguayos.

El elenco de Avellaneda tuvo el acierto de incorporarlo en forma curiosa en 1934. Durante la guerra entre Bolivia y Paraguay, la Cruz Roja de los guaraníes formó un equipo de fútbol a cargo de un teniente coronel, con el objeto de recaudar fondos para los damnificados. Ese equipo que, Erico integraba a los 17 años, vino de gira a Argentina y fue donde dirigentes de River e Independiente quedaron maravillados por lo realizado por Erico. Los de esta última entidad fueron quienes pudieron hacerle firmar un contrato profesional. Dirigentes de los “Diablos Rojos” tuvieron una dura negociación porque Arsenio era menor de edad y el teniente coronel manifestó la inconveniencia de ceder el pase, porque por la guerra podían declararlo desertor ya que con más edad debía hacer la conscripción efectiva en su patria que estaba en guerra. Igualmente, siguieron con las negociaciones y consiguieron incorporarlo a cambio de los 12 mil pesos que les pagaron a Nacional de Asunción.

Debutó para los “rojos” el 6 de mayo de 1934 contra Boca Juniors sin marcar goles. Y a la siguiente fecha contra Chacarita Juniors logra el primero y el segundo de sus 293 goles.

El paraguayo rápidamente se convirtió en ídolo de los Diablos Rojos, donde demostró una extraordinaria eficacia.

Después de un par de años con lesiones que lo marginaron de las canchas, en 1937 desencadenó todo su potencial: 47 goles en un solo año. Al año siguiente llevó a Independiente a su primer título nacional en la época profesional y de yapa repitió el récord de goles por año marcando 43 tantos.

En 1939, el paraguayo volvió a ser fundamental en el equipo que logró el bicampeonato. Fueron dos años de mucho esplendor de parte de Erico, que conformó una delantera fantástica con José Vilarino, Vicente De La Mata, Antonio Sastre y Juan José Zorrilla.

En 1942, al negársele un aumento en su contrato, se fue a Paraguay. Ahí saldó una vieja deuda personal y familiar: dio la vuelta olímpica con Nacional. Además, Erico iba a jugar por la Selección de su país ante Argentina por la Copa Chevallier Boutell. Independiente reclamó a la AFA y el partido se suspendió, con la consiguiente conmoción del público paraguayo. Los dirigentes del club de Avellaneda debieron viajar a Asunción para restablecer las relaciones y, tras intensas gestiones, lograron convencerlo, pero con un gran incremento en su contrato. Luego, por una afección en los meniscos de la que no pudo recuperarse, mermó en su rendimiento.

La excepcional campaña que cumplió en Independiente, que le permitió convertirse en el máximo goleador del fútbol argentino con 293 goles, no impidió que tuviera una poco cordial despedida, que no premió su capacidad ni su conducta ejemplar.

En 1947 Independiente vendió el pase de Erico a Huracán donde tuvo un fugaz y poco afortunado paso. Allí jugó 7 partidos y compartió la delantera Salvini, Méndez, Simes y Ferreyro. No pudo más, aunque lo intentó en su país, en Nacional (fue jugador/técnico 19 años después de haber comenzado su carrera) y en Sol de América, donde se retiró.   


Erico dejó el fútbol con toda la gloria ganada en las canchas por su maravilloso juego y sus goles espectaculares.

En la historia del fútbol argentino Arsenio debe ser evocado como un deportista ejemplar junto con su estilo fino y elegante, que le permitió convertir goles de alta clase.

Se radicó en la Argentina sin ir mucho a la cancha. “Preferí jugarlo y no verlo”, solía afirmar. Claro, el gusto de ver el fútbol era verlo a él, se podría asegurar. Falleció el 23 de julio de 1977, a los 62 años.

Al día siguiente, Independiente jugó contra River y la hinchada roja se la pasó coreando “¡se siente, se siente, Erico está presente…!”. Los rojos le ganaron a los millonarios 2 a 1 tras ir perdiendo 1 a 0.



En homenaje a él, una tribuna del estadio de Independiente lleva su nombre al igual que la cancha del Defensores del Chaco (Paraguay) y el estadio de Nacional se llama Arsenio Erico. 

jueves, 23 de octubre de 2014

José Alberto Batista

Uruguayo. Marcador de punta.  De Deportivo Español (1985-94 y 1998-99, 334 partidos y 20 goles -311 cotejos, 19 tantos en la A y 23 en el Nacional B y un gol-),  Gimnasia de Jujuy (1995-96, 47 partidos, 1 gol) y Argentinos de Quilmes (1999-2000, 42 partidos, 3 goles). Jugó 423 partidos y anotó 24 goles.

"Charly" comenzó su carrera en Cerro de Uruguay en 1979, luego pasó a Peñarol en 1984 y arribó a Español en 1985. Allí, enseguida logró ganarse la titularidad en el primer equipo que luego iba a terminar peleando el campeonato con River y Newell’s, logrando un segundo puesto compartido con el elenco rosarino que tenía mayor diferencia de gol.

Al año siguiente, el defensor mantuvo su buen nivel que le valió una convocatoria para participar del Mundial de México. En ese torneo, "Charly" se dió el gusto de romper un record  ya que sufrió la más rápida expulsión en la historia de los mundiales (a los 50 segundos del partido con Escocia). En la Selección, jugó 14 partidos y convirtió 1 gol.

El uruguayo seguiría su buena senda en el Deportivo Español, ya que éste estaba pasando por su mejor momento deportivo.

En 1992 junto a Luongo, Zanetti y Bustos formaron una defensa casi invulnerable obteniendo el segundo puesto del Clausura.

A finales de 1994, el yorugua abandonó las filas del gallego. Una lesión lo dejaba un tiempo fuera de las canchas y la comisión luego de varias idas y vueltas, decidió darle el pase en "reconocimiento" por su trayectoria.

El uruguayo volvió a su país para sumarse a Rampla Juniors, donde estubo un tiempo y a mediados de 1995 regresó a la Argentina para jugar en primera división con Gimnasia de Jujuy.

En el lobo jujeño jugo dos campeonatos, pero una nueva lesión lo volvió a alejar un tiempo de las canchas hasta que en mayo de 1998 se sumó a Atlético Mar del Plata, que debía jugar un triangular junto a Alvarado y San Lorenzo para definir el representante de la Liga Marplatense en el torneo Argentino B.

El elenco marplatense, que estaba apoyado por un grupo de empresarios, entre ellos Oscar Ruggeri, que además aportó varios jugadores de destacada trayectoria como el Puma Rodríaguez, entre otros, tuvo una participación decepcionante logrando que todos los jugadores traídos para el triangular se fueran instantáneamente.

Charly no bajó los brazos, continuó con su carrera y se dio el lujo volver a ponerse la casaca de Español que luchaba por no descender a la B Nacional. Batista, que jugó varios partidos y anotó un golazo de tiro libre en Victoria frente a Tigre, no pudo evitar el descenso.

En la temporada 1999-00, Batista fichó para Argentinos de Quilmes, que se encontraba en la Primera B, categoría en la que se encontraba su ex equipo. Y cuando ambos rivales se enfrentaron, en la previa, los dirigentes gallegos lo homenajearon con una plaqueta en reconocimiento a su trayectoria en el club.

Tras su salida del Mate, “Charly” siguió disputando el vicio en Indio de Brandsen que competía en el Torneo Argentino B.


A mediados de 2001, su equipo quedó eliminado del Argentino, lo que concluyó su etapa como futbolista.

jueves, 3 de julio de 2014

Waldemar do Brito

Brasilero. Entreala derecho. De San Lorenzo (1935 y 1939-40). Jugó 46 partidos, 25 goles. Hermano de Petronilo.

Waldermar jugó en varios equipos de Brasil, sin embargo fue su hermano quien arribó primero a Argentina ya que éste se sumó a San Lorenzo en 1933.

El desempeño de Petronilo durante ese año en el elenco de Boedo influyó en la contratación de su hermano, Waldemar, en 1935. Éste demostró similar habilidad y capacidad de definición. Jugó poco en su primera etapa en el Ciclón, debido a una seria lesión que lo hizo regresar a su país, pero los dirigentes azulgranas tenían un grato recuerdo de él y lo volvieron a traer en 1939. Ese año hizo dupla con el vasco Lángara y pudo demostrar sus dotes.

Concluida su estadía en San Lorenzo, Waldermar volvió a su país natal, donde se incorporó a San Pablo, luego pasó por Fluminense, Palmeiras y en 1945 terminó su carrera como jugador en Portuguesa.

En el trascurso de su carrera, a do Brito lo fueron convocando a integrar el seleccionado de Brasil. Jugó la Copa Mundial de 1934, donde el equipo brasilero cayó eliminado por España en la primera ronda. En ese encuentro Waldemar se hizo cargo de un tiro penal, pero el uno español, Ricardo Zamora, contuvo su tiro.
Después de su retiro, Waldemar de Brito fue parte de un proyecto para explorar los talentos jóvenes en Bauru Atlético Clube, donde descubrió a un chico llamado Edson Arantes do Nascimento, quien con el tiempo iba a ser más conocido como Pelé y lo llevó al Santos. Así comienza la carrera de uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos.
Waldemar se marchó de este mundo el 21 de febrero de 1979, a la edad de 66 años. 

lunes, 5 de mayo de 2014

John Edison Castaño

Colombiano. Delantero de Racing en 1989. Jugó 11 partidos.

Su carrera empezó en 1984 cuando, con sólo 16 años debutó con éxito en Deportivo Pereira, lo que lo llevó a ser convocado por Luis Alfonso Marroquín para la selección de Colombia que disputaría el torneo Sub 20 en Asunción, donde trascendió luego de tener un lúcido rendimiento en el torneo.

Colombia, con Higuita, Tréllez, Castaño, Pérez y demás, consiguió por primera vez en la historia del fútbol colombiano llegar a un mundial de la categoría. La cita fue en Rusia, donde avanzó a segunda ronda, en la que Brasil lo aterrizó con un contundente 6-0.

Luego de este torneo, todos creían que este jugador, que había sido transferido a América de Cali, llegaría a ser ídolo en Colombia. Sin embargo, no fue así. 

El primer obstáculo fue su propio club que no lo vendió a pesar de recibir ofertas de países europeos y la segunda fue su  DT, Gabriel Ochoa Uribe, a quien no le gustaban mucho los jugadores jóvenes. Además, cabe recordar que ese equipo estaba integrado por grandes delanteros como Ricardo Gareca, Juan Manuel Battaglia, Willington Ortiz y Roberto Cabañas, quienes tenían un gran nivel y a Castaño se le hacía difícil ganarse un lugar entre los once.

Sin lugar en el equipo, el delantero, que tenía una habilidad extrema, de un valor incalculable, que gambeteaba como ninguno y poseía un futuro enorme, se rebeló contra el fútbol y la vida. A ese incipiente talento no le agregó disciplina y profesionalismo, dos factores fundamentales para triunfar a lo grande.
En 1987,  Édison logró que lo transfirieran a Atlético Nacional, donde sí tuvo espacio, pero donde vivió el momento más doloroso de su carrera. Allí sufrió una grave lesión de rodilla que lo alejó mucho tiempo de las canchas.

Pese a que la lesión lo había disminuido, Castaño volvió a las canchas en 1988, jugó un semestre con Nacional, con un buen nivel, lo que hizo que América lo pidiera de regreso.

En enero de 1989, en un torneo amistoso en Cali al que asistieron Vélez y Racing, Castaño mostró su talento y cautivó a los de “La Academia”.

El delantero cafetero vino con una gran ilusión de ser figura en Argentina pero en un entrenamiento, un jugador juvenil le lesionó la misma rodilla, que lo había dejado parado en Atlético Nacional.
Luego de otra larga recuperación, Castaño regresó a Colombia, donde pasó por diferentes equipos: Independiente Santa Fe, Once Caldas, Deportivo Cali, Deportes Quindío y terminó su carrera en Atlético Huila en el 2000. En todos insinuó pero en ninguno explotó. También jugó en  Trujillanos de Venezuela. 

Quienes lo han conocido a fondo afirman que un error de Castaño fue dejarse influenciar de algunos amigos y allegados oportunistas, que en muchas ocasiones no permitieron que surgiera y lo hundieron en el fango en el que se estaba estancando. Pasó su vida entre el encanto, la fantasía y los excesos.


El mismo futbolista ha mencionado con sinceridad en varias oportunidades, que parte de su fracaso fue la irresponsabilidad y la fama mal manejada, pues contó con poca asesoría de sus familiares.

Algunos hinchas que vieron con alegría el juego de John Edison manifiestan que pudo haber sido el mejor futbolista colombiano de todos los tiempos y uno de los mejores del mundo. Pero fue otra estrella fugaz que quedó rápidamente en el olvido.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Eulalio Granje

Paraguayo. Half derecho de Newell´s con 5 partidos en 1942.


Se incorporó al elenco rosarino junto con su compatriota Domingo Escobar. Fueron pocos los encuentros que jugó y continuó su carrera en su país donde jugó en Olimpia desde mediados de la década del 40 para adelante.

martes, 27 de noviembre de 2012

Hugo Ricardo Talavera

Paraguayo. Volante de Newell´s que jugó en 1980 con 13 partidos y 3 goles.

Su carrera se inició en Nacional de Paraguay y de allí pasó a Guaraní de Paraguay, donde se desempeñó como marcador de punta por izquierda, en 1970. Un año después, pasó a Cerro Porteño y allí, al principio, jugaba de 6 o de 8, ya que la camiseta número 10 en ese equipo pertenecía a Nino Arrúa. Recién pudo ocupar este puesto cuando Arrúa fue transferido al fútbol español. Con el Ciclón consiguió un tricampeonato (1972, ‘73 y ‘74) y se afirmó como líder indiscutible y gran director de orquesta del once azulgrana.

En 1975, junto con otros jugadores (Alcides Bareiro y Silverio Troche) se cruzó de vereda y se puso la camiseta del clásico rival de Cerro Porteño, que es Olimpia, donde Talavera inició una etapa imparable de ganar títulos: Liga de 1978 y 1979, la Copa Libertadores del 79, la Intercontinental y la Copa Interamericana.

A mediados de 1980, el paraguayo llegó a Newell’s de la mano de Luis Cubilla, quien lo había tenido como jugador en Olimpia. Su presentación con la casaca rojinegra no pudo ser mejor. El domingo 7 de septiembre de ese mismo año, Newell’s enfrentaba en el inicio del Nacional a Rosario Central, en el Parque Independencia. Aquel equipo salió a la cancha con Civarelli; Demagistris, Simón, Killer y Piazza; Acosta Silva, Gallego y Talavera; Jorge Carlos Bianchi (45' Víctor Ramos), Daniel Pérez (66' Sergio Almirón) y Yazalde. El trámite fue parejo, pero a los 21 minutos del segundo tiempo los rojinegros atacaron con una jugada que inició Acosta Silva y que culminó con un medido pase para Talavera, quien libre de marca y a un par de metros de la línea de gol no tuvo nada más que adelantar un botín para convertir y darle la victoria a su equipo.

El volante paraguayo alcanzó a jugar 13 cotejos durante ese Nacional 80, todos de titular. Convirtió tres goles: el mencionado a Ricardo Ferrero de Central, a Esteban Pogany de Independiente (V) 3-3 y a Miguel A.Torres de River, en un recordado cotejo en el cual los rojinegros ganaron 6 a 2.

Del conjunto rosarino se marchó en 1981, año que regresó a Olimpia, donde se retiró en 1985.

Cuando estaba en su auge (década del 70’), llevó al Seleccionado paraguayo a ganar la Copa América 79’, a pesar de que no pudo estar en la final porque se lo impidieron. Lo habían tildaron de cabecilla y Barchini (entonces presidente de la Liga) le anunció que no viajaba por “‘orden superior” (Stroessner, el entonces presidente de la República).

Eran épocas difíciles, en donde uno tenía que callarse y no contradecir a los directivos y políticos de entonces. Pero Talavera siguió, se inscribió en la historia grande del fútbol paraguayo como uno de los grandes y extraordinarios "10" que tuvo aquel país.  

viernes, 9 de noviembre de 2012

Jorge Antonio Soto Gómez

Peruano. Volante que jugó en Lanús en 1999, con 15 partidos y 3 goles.

Se inició en las divisiones menores del Deportivo Municipal, donde debutó en 1990 jugando como lateral por derecha. Sus buenas actuaciones lo llevaron al Sporting Cristal en 1993. Allí, Soto pasó a jugar como carrilero (posición donde tenía menos labores defensivas) y formó parte del gran plantel “celeste” que consiguió el tricampeonato (1994, 1995 y 1996)  en el fútbol peruano.

También consiguió el subcampeonato de la Copa Libertadores de 1997, donde anotó goles importantes para avanzar en todas las instancias finales ante Vélez, Bolívar y Racing, respectivamente.

Durante los siguientes años obtuvo los subcampeonatos de 1998 y 2000, a la vez que tuvo pasos fugaces por Lanús y Flamengo.

El peruano ancló en elenco granate tras rendir destacadamente en la Copa América celebrada en 1999. Su presentación con la camiseta granate se dio el 8 de agosto, en el empate sin goles ante Belgrano de Córdoba, en condición de local. A partir de allí, fue titular en los 15 encuentros de los que participó bajo la conducción técnica de Mario Zanabria y, luego, de Miguel Ángel Russo, quien lo quería retener pero en el Sur no estuvieron dispuestos a hacer uso de la opción de compra. Por eso, el Camello se marchó del club.
En tanto, el elenco brasileño no rindió lo esperado y retornó al Sporting de Cristal a mediados de 2000.

En una polémica decisión, el Camello fue separado del plantel por el entrenador celeste Paulo Autuori en 2002, sin embargo, regresó a mitad de año con nuevos aires y se convirtió en capitán y figura del equipo, donde consiguió su cuarto título nacional.

Al año siguiente, Soto jugó varios partidos como centrodelantero, habiendo jugado así en todas las posiciones de ataque dentro del club.

En 2005 el Camello obtuvo el campeonato nacional en las "Bodas de Oro" del club, nuevamente como capitán y figura. Ese año, Soto fue elegido mejor jugador del torneo, además de alcanzar la cifra de goleador histórico del club celeste. El "Camello" superó también la marca de los 500 partidos en la Primera División de Perú en 2007 y fue el jugador del Sporting Cristal con más partidos disputados en su historia.

El fin de su era en el club donde marcó tanta historia no fue de la mejor manera. Soto terminó siendo separado del plantel por decisión del técnico, quien lo acusó por su bajo rendimiento.

Soto se incorporó a las filas de Alianza Lima, a pedido de su hermano Jorge Soto, quien era entrenador del club. Esta decisión trajo algo de polémica entre las hinchadas de ambos equipos, aunque comprendida por las circunstancias de su llegada. Permaneció allí por cuatro meses y luego fichó para Melgar, donde finalmente culminó su carrera en 2008.

Durante su trayectoria, Soto fue requerido para vestir la casaca del conjunto nacional, donde debutó en 1993. Ese mismo año integró el plantel que estuvo en la Copa América que se disputó en Ecuador y también participó de las eliminatorias para el Mundial de 1994. En total, Soto disputó 101 partidos internacionales con la Selección, en los cuales anotó 9 goles. 

miércoles, 25 de julio de 2012

General Viana

Uruguayo. Half derecho. De Boca (1939-40, 36 partidos, 2 goles) y Atlanta (1941-42, 37 partidos). Jugó 73 partidos, 2 goles.

Llegó a Boca procedente de Central de Montevideo y de esta forma se convirtió en el primer uruguayo en vestir la camiseta xeneize en el profesionalismo. Duro y eficiente, sucesor de Arcadio López en el puesto y fue antecesor en el puesto de Carlos Sosa, a quien compraron cediendo a Viana a Atlanta.

En Boca conformó la línea media con Lazzatti y Arico Suárez en el equipo xeneize campeón de 1940.

En 1941, Viana pasó a Atlanta como parte del pago por la llegada de “Lucho” al xeneize. Con la camiseta del bohemio se destacó y dejó un gran recuerdo.

En 1958, en Florida, donde jugaba con por los veteranos de Nacional, murió de un ataque cardíaco.

viernes, 1 de junio de 2012

César Alberto Ramírez Caje

Paraguayo. Delantero de Vélez (1999). Jugó 16 partidos y un gol.

Arrancó en Cerro Corá, donde debutó con 18 años el 24 de junio de 1995, contra Olimpia, partido que termino 0-0 en el Estadio de Campo Grande.

En ese mismo año, por sus grandes cualidades es transferido al prestigioso Sporting Lisboa, compitiendo hasta 1998 en Portugal, luego en 1999 pasó a Vélez.

Su debut se dio en la derrota del “Fortín” ante Unión por 1-0 en Santa Fe y luego tuvo más posibilidades de ganarse un lugar en once inicial velezano, sin embargo no logró destacarse y sólo se destapó con un tanto en la goleada a Ferro 6 a 1, con tres goles de su compatriota José Félix Chilavert. A fines de esa temporada volvió a Paraguay y se sumó a Cerro Porteño, donde conquistó casi todo sus triunfos deportivos. Fueron cinco años en el club hasta que en el 2005 fue transferido al Flamengo. En este club, Ramírez ganó la Copa Brasil.

En 2007 retornó a Paraguay, donde volvió a vestir los colores de Cerro Porteño y allí se quedó hasta su último partido dentro del equipo azulgrana, que fue el 22 de abril de 2010, y ya no volvió a las canchas.

Durante su carrera, Ramírez fue tenido en cuenta para integrar el seleccionado paraguayo en las eliminatorias. Además jugó un Mundial: el de Francia en 1998.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Jaime Ramírez

Chileno. Insider derecho de Racing en 1962, con 6 partidos y un gol.

Se inició en las divisiones inferiores de Bádminton, sin embargo debutó profesionalmente en Universidad de Chile en la época del “Ballet Azul, luego pasó al Español de España, donde se quedó hasta 1954.

Ramírez fue contratado por Colo Colo y allí jugó cuatro años, logrando el título de 1956.
A mediados de 1958 volvió a España, donde jugó para el Granada y en 1961 pegó otra vuelta a Chile ya que fue contratado por O’ Higgins y al año siguiente volvió formar parte del plantel de “U”. Su gran nivel lo hizo ser tenido en cuenta para participar con su seleccionado el Mundial de ese año que se disputó en su país. Su buena actuación en ese torneo le valió ser transferido desde Universidad de Chile a Racing. Pero aquí no rindió, jugó poco y regresó a Santiago de Chile, donde fichó para Audax Italiano.

Para la temporada 1963/64, Ramirez volvió a ser contratado por el Españyol, luego continúo por el Hospitalet. En España, Ramírez demostró sus excepcionales condiciones de tal forma que llegó a ser apodado "superclase" por los comentaristas deportivos.

En 1966 firmó para la “U”, siendo ésta su tercera etapa en el club. Después siguió su carrera por Huachipato, Palestino y Unión San Felipe. En este último se retiró en 1972.

Ramírez, también actuó en 46 partidos en la selección de su país y convirtió 12 goles. Su debut en la Mayor se produjo el 17 de septiembre de 1954 en el partido que Chile enfrentó a Perú ganándoles 2 por 1 en la Copa del Pacífico. Pero sus más recordadas actuaciones por la "roja" se dieron en el mundial de Chile 1962 donde anotó dos goles, uno frente a Suiza y otro ante Italia, además fue una de las figuras del campeonato, jugando ocasionalmente como punta derecho, volante y hasta defensa izquierdo, aprovechando su polifuncionalidad. Ya en el ocaso de su carrera, con 35 años, fue parte del plantel chileno en el mundial de Inglaterra 1966.

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