Paraguayo. Delantero de Boca (1991-94). Jugó 60 partidos, 16 goles.
Se inició en Cerro Porteño en 1979 y al año siguiente pasó por el Cosmos de Nueva York, donde fue compañero de Franz Beckenbauer, Giorgio Chinaglia, Carlos Alberto y Johan Neeskens, entre otros.
En el club neoyorquino se quedó hasta 1984 ya que su pase fue comprado por América de Calí. En Colombia vivió las frustraciones de no poder ganar la Copa Libertadores.
Cabañas fue un especialista en los clásicos de Cali ya que con la camiseta del “Diablo” le anotó 9 goles en seis partidos a Deportivo.
También su temperamento le jugó una mala pasada: agredió a un árbitro y el tribunal de la liga colombiana lo suspendió por un año.
En 1987 fue incorporado por el Brest, de Francia. Allí jugó tres temporadas, en las cuales terminó siendo figura y goleador.
En 1990 pasó a Lyon, donde su nivel no fue el esperado y tras tener una mala relación con el entrenador del equipo, Cabañas decidió llamar a su excompañero del América de Cali, Ricardo Gareca, para venir a la Argentina. El “Flaco”, que estaba en Vélez, consultó con Héctor “Bambino” Veira, pero éste le contestó que tenía el plantel completo. Entonces el representante del paraguayo, Carlos Quito, se juntó con Carlos Heller, vicepresidente de Boca, y arregló su llegada.
Su presentación fue ante Ferro, que Boca terminó ganando por 1 a 0 el 13 de septiembre de 1991. Luego, en la siguiente jornada, el paraguayo tuvo su noche mágica ante el “Fortín”, que ganaba 2-0 en la Bombonera, en menos de un cuarto de hora, con goles de dos ex como Ruggeri y Gareca. El “9” xeneize hizo tres goles, dio vuelta el resultado y se metió a la gente en el bolsillo.
En 1992 fue decisivo en el plantel que quebró la racha de once años sin ganar un título. Fue el goleador del equipo con siete tantos.
Cabañas era un jugador atípico, un delantero hábil y goleador. Pero también un salvaje a la hora de repartir. El “Paragua” era vivísimo para pegar y su especialidad eran los codazos. Según Alberto Márcico, sus codos eran hojas de afeitar y defensor que lo marcaba, siempre terminaba con la boca o la nariz sangrando.
Otro atributos de Cabañas era su lengua, le encantaba jugar contra el clásico rival de Boca. Él solito descontrolaba a todos los jugadores del “Millo”. Cuando le preguntaron por qué River no podía ganarle a Boca durante los años 90. Cabañas, sin rodeos, disparó sin tapujos: “...y que querés, sin son gallinas”. Otra frase que quedó grabada en la memoria del hincha boquense fue cuando dijo: “Cuando ven (por los jugadores de River) la camiseta de Boca arrugan”.
En tanto, cuando marcaba goles, tenía un particular festejo, por cada tanto daba una vuelta carnero en el aire.
Con todas estás propiedades: gran cabeceador, goleador, guerrero, camorrero, sucio, mañoso, guapo, metedor, bien al estilo de Boca, Cabaña triunfó en el fútbol argentino y su recuerdo perdurará por siempre en la memoria del hincha xeneize.
En 1993 se marchó a Ecuador, donde jugó en Barcelona, donde no tuvo un buen inicio ya que lo expulsaron en el primer partido de la Liguilla de ese año, luego de pegarle un codazo a un jugador del Delfín.
Cumplió la suspensión, fue titular en varios partidos, pero volvió a protagonizar otro incidente. Cabañas, en un partido con Emelec, se hizo expulsar y quedó fuera. Para colmo, su club entró en líos con Boca, que había intercambiado al delantero paraguayo por el volante ecuatoriano Raúl Noriega. El “9” fue suspendido y el declive de su carrera no se hizo esperar.
Cabañas regreso a Boca en 1994, pero ni Cesar Menotti ni después Silvio Marzolini, no le dieron muchas oportunidades y con la llegada de Salvador Bilardo, fue marginado del plantel, junto con Blas Giunta y Márcico.
Tras ser desafectado del club xeneize, el “9” volvió a su país, donde fichó para Cerro Porteño y luego pasó por Libertad.
En 1997 regresó a la liga colombiana, pero ésta vez vistiendo la camiseta de Independiente de Medellín, donde anunció su retiró.
Sin embargo tras tres años de ausencias y por motivos que se desconocen, Cabañas volvió a ponerse los cortos y tuvo un fugaz paso por Real Cartagena. Jugó pocos partidos logrando incluso hacerse presente en el marcador.
Con respecto a la selección de su país, el “9” jugó 27 partidos y marcó 9 goles. Fue campeón de la Copa América de 1979 e integró la nómina que participó del Mundial de 1986, que se disputó en México. En este certamen, Cabañas fue titular en la primera ronda ante Irak, México y Bélgica (a la cual le marcó dos goles para el empate final 2-2), y en octavos de final ante Inglaterra.

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